16 de diciembre de 2014

Casablanca

Casablanca es una película estadounidense de 1942 dirigida por Michael Curtiz. Narra un drama romántico en la ciudad marroquí de Casablancabajo el control del gobierno de Vichy. La película, basada en la obra teatralEverybody comes to Rick’s (‘todos vienen al café de Rick’) de Murray Burnett y Joan Alison, está protagonizada por Humphrey Bogart en el papel de Rick Blaine e Ingrid Bergman como Ilsa Lund. El desarrollo de la película se centra en el conflicto de Rick entre —usando las palabras de uno de los personajes— el amor y la virtud: Rick deberá escoger entre su amada Ilsa o hacer lo correcto. Su dilema es ayudarla o no a escapar de Casablanca junto a su esposo, uno de los líderes de la resistencia, para que este pueda continuar su lucha contra los nazis.



Presentación del artículo a cargo de Manuel, miembro del club




Articularia

El artículo que comentamos apareció publicado en el periódico La Vanguardia el 25 de julio de 1916. El texto fue epílogo de un libro del mismo autor titulado “El parlamentarismo español” que recoge las crónicas parlamentarias entre 1904 y 1916 escritas por Azorín, faceta ésta de cronista político menos conocida; fue cinco veces diputado, por lo que conoció bien la política por dentro. Este artículo va a dar  la oportunidad al Club de conocer lo que se opinaba de los políticos en aquella y a la vez hacer una comparativa con la imagen que de ellos se tiene en la actualidad. Azorín hace un elogio de la labor de políticos no sólo de su época sino también de los inmediatos a él: “Para las figuras de nuestro Parlamento desaparecidas (…) nuestro recuerdo simpático desde estas páginas”. La parte central se trata de una defensa de la labor del político ante las críticas que contra ellos se hacían: así  ideas como “la culpa de todos los males”, “escasa curiosidad mental de los políticos” o “verborrea, farrango (…) de nuestras discusiones parlamentarias”, Azorín las rebate diciendo que los políticos no son ni mejor ni peor que las demás clases sociales, se esfuerzan por estar al tanto de lo que ocurre en el país y consideremos el cúmulo aterrador de libros anodinos de muchos escritores. Sorprende entre los miembros del Club esta defensa a ultranza (estricta defensa) a la imagen de los políticos; para algunos es sincera, para otros “qué puede decir un político de sí mismo”, es un “estómago agradecido”. Algún (un) miembro subraya las consecuencias funestas que puede traer la mala política y otro destaca la desconfianza entre afines políticamente: “prefiero que la puñalada me la den de frente”. También se pone de manifiesto a lo largo del debate la mejor capacidad de oratoria de los parlamentarios de esa época en comparación con los actuales y otro componente de Articularia pone de manifiesto que los políticos de esa época se preparaban bien los discursos porque se dirían a la población culta, mientras que hoy en día la gente está más preparada pero es menos exigente. Desde aquí animamos a participar a todo el que quiera dejar sus reflexiones sobre la figura de los políticos y proponemos cómo se puede mejorar  la imagen que se tiene de ellos